(Jos 24:15)
Este es uno de esos meses que talvez, nos hacen pensar con una intención mucho más elevada sobre aquellas mujeres que han tenido la posibilidad de poder vivir unos de los milagros de la naturaleza (guiada por Dios), la de poder engendrar un hijo, sentir y vivir cada proceso en su cuerpo.
Ser madre es unos de los privilegios que Dios le permite vivir a la mujer, cosa que los varones solo podemos estar presentes desde fuera, pero cuando estas dos cosas encuentran ese equilibrio pensado por Dios, podemos ver como cada niño puede desarrollar todo su potencial, por eso en octubre prestamos especial atención al rol de la madre.
Casi siempre, pensamos en Dios como una figura paterna, pero este pasaje Mateo 23:37 en la segunda parte de este versículo siempre llamo mi atención, esa expresión de Jesús que busca protegernos, la cual muchas veces no correspondimos a ese acto de amor.
La vida de una madre en cada familia es muy importante, recorriendo a lo largo de las historias bíblicas nos encontraremos con muchas mujeres que en actos de valentía movieron la mano de Dios, protegieron su familia, sirvieron de chicas para encender la llama para que los hombres hicieran lo que tenían que hacer.
La frase "Mi casa y yo ..." la dijo un hombre, pero como creemos que es una inspiración divina, y cada uno adoptamos lo que dice las Escrituras, cuando una hija de Dios lo dice, "es cosa seria y el enemigo tiembla".
Pensando en esto, no por nada la palabra de Dios dice que la "La Mujer Sabia es la que edifica" por eso agradecemos a Dios por sus vidas, por ser parte de nuestra Iglesia, ¡y las bendecimos!
¡¡¡Que Dios te Bendiga!!!

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